Pasaron más de 100 años desde los acontecimientos que nos dan base, como las huelgas ocurridas en 1908 y 1909 donde miles de obreras textiles de Chicago y Nueva York marcharon pidiendo condiciones dignas de trabajo o el incendio en la fábrica de camisas Triangle el 25 de marzo de 1911, donde murieron 140 personas al estar encerradas en su lugar de trabajo. Aún hoy, el 8 de marzo en el rubro textil sigue siendo una fecha con mucho por hacer y poco que festejar. Mientras se conmemora a ese grupo de mujeres asesinadas y a quienes se expusieron en defensa de sus derechos, seguimos discutiendo los mismos tópicos: salario justo, condiciones laborales razonables y respeto.

¿Cuál es el problema en este momento? Que en el año 2018 sigamos discutiendo qué es y que no trabajo digno. Que solo nos espanten los casos de “trabajo esclavo” que nos llegan de Bangladesh o de Etiopía, o los realmente nefastos, que nos muestran personas privadas de su libertad, indocumentada y hasta encadenada a las máquinas que utiliza. Pero normalizamos un montón de otras situaciones “menos graves” pero igualmente alarmantes.

En 2013 trabajé en una fábrica. Mi trabajo no era de costura sino administrativo, bajo el pomposo título de “Control de materias primas y procesos”. Es decir, yo era el salvoconducto en caso de que algo, desde la elección de materiales hasta la confección, saliera mal. Siempre iba a ser mi culpa, por un sueldo mínimo. Allí, mi horario de almuerzo debía ser cumplido dentro de la oficina obligatoriamente y dentro del horario laboral salir no era una opción, aun cuando legalmente podría haber almorzado donde me diera la gana. Eso para mi era un problema hasta que vi cómo trabajaba el resto de la gente. Mientras yo me quejaba de estas nimiedades, la realidad de las costureras era otra.

Esta era una de esas fábricas donde “no te podés distraer” y, para ello, cada costurera estaba toda su jornada sentada casi en la misma posición (nunca supe cuántas horas trabajaban ya que yo entraba a las 8 y ellas ya estaban ahí y, cuando me iba nueve horas más tarde, todavía las encontraba en el mismo lugar) y cosas tan simples como responder un saludo podían ser motivo de castigo. Un simple “hola” respondido casi inconscientemente provocó, en la costurera que lo pronunció, una cara de terror casi inentendible mientras miraba de reojo a la oficiala de turno. No salude más, era evidente que les generaba un problema. Días después tenía en mi escritorio una pseudo-carta de despido y, cuando fui a preguntar, la única persona que se dignó a responder dijo secamente: “No estás lo suficientemente comprometida con la empresa”.

Situaciones así se cuentan por miles. Cada colega que tengo puede mencionar al menos una. Ninguno trabaja en los “talleres esclavos” que salen en la tele. Todos vienen de marcas, fábricas o talleres donde la condición laboral no llama la atención desde fuera. Pero si esto es trabajar “bien”, no quiero imaginar lo que pueden ser trabajar en aquellas condiciones… ¿Se avanzó en 100 años? Sí, pero no alcanza. Si el maltrato, la falta de respeto y las malas condiciones laborales se mantienen, la lucha sigue siendo la misma.

Y vos, ¿sabes quién hizo tu ropa?

Tras el derrumbe de Rana Plaza en Bangladesh el 24 de abril 2013, empezamos a hablar nuevamente de las condiciones laborales en el rubro textil. Bajo consignas como ¿Quién hizo tu ropa? ¿Dónde?, el colectivo Fashion Revolution inició una serie de acciones para visibilizar eso que el común de la gente no ve: obreros hacinados en edificios en condiciones deplorables que muchas veces también les sirven de vivienda, trabajando de sol a sol por un salario ínfimo.*

Este año la semana de la Revolución es del 23 al 29 de abril. Para ver que actividades se van a realizar podes buscar en el Facebook de Fashion Revolution Argentina  y también en la sede de Uruguay. Todavía no hay actividades oficiales presentadas, pero se esperan al menos algunas reuniones para charlar de la situación del rubro en la región.

*Más información en Ropa limpia y de allí a la página original en inglés.

Cecilia DP

Cecilia DP

Siempre detrás de sus lentes y siempre con su libreta, va por la vida tomando notas sobre las costumbres propias y ajenas y riéndose de todo eso, lo que la transforma en la adorable Chica de la Libretita. Columnista. Argentina.
Cecilia DP

Latest posts by Cecilia DP (see all)

Recommended Posts

Dejar un comentario

1 × dos =

¡Contactanos!

En este momento estamos trabajando en nuestro próximo número pero escribinos y te respondemos a la brevedad. ¡Gracias!

Not readable? Change text. captcha txt

Start typing and press Enter to search

Ir a la barra de herramientas