Charly García publicó su primer álbum en siete años y logró su mejor trabajo desde principios de los noventa. Random invita a encontrar un sentido a la aparente aleatoriedad de sus 10 canciones y permite ver a un Charly diferente, que intenta hacer una crítica a los hábitos de consumo de la sociedad actual mientras rinde un homenaje a las influencias que marcaron su personalidad.  

En “No digas nada”, el libro sobre Charly García escrito por el periodista Sergio Marchi y publicado en 1997, el músico argentino habló sobre el concepto de lo aleatorio y lo definió de la siguiente manera: “El random no es cualquier cosa, sino una operación que generalmente llevan a cabo máquinas que establecen, por un sistema algorítmico, distintos órdenes. Otorgan parámetros determinados casi por capricho o toman por idéntico procedimiento determinadas decisiones (…) El random, en manos humanas, equivale a la Divina Procedencia, o a buscar una cosa y encontrar otra”.

Más adelante, García planteaba que el arte de lo random  se puede dar “cuando un músico comete un error, porque puede haber sembrado el germen de una gran canción o encontrar algo distinto de lo que buscaba, hallando de esta manera una cosa completamente inesperada que puede o no servir a sus fines”. A partir de este método, centrado mayormente en la improvisación y en llevar al límite los supuestos errores, ha definido las sesiones de grabación de todos sus discos a partir de La Hija de la Lágrima, de 1994.

Pero llegar al estudio sin un plan aparente, en el que el error o lo aparentemente involuntario permita llegar a esa “gran canción”, la mayoría de veces desencadenaba una situación de caos. Esto se puede comprobar en discos como Say No More (1996) y El Aguante (1998), que están sobrecargados de capas de sonido y de voces,  que dificultan mucho el disfrute de la música y la tarea de encontrar un orden al conjunto de canciones. En otros casos, de lo aleatorio pueden surgir grandes canciones y, si uno se sumerge en la música y en las letras, puede descubrir esos patrones que permiten darle un sentido al álbum. Ejemplo de esto son los discos Influencia (2002), Rock And Roll Yo (2003) y Kill Gil (2010).

Cuando uno se encuentra por primera vez con la tapa de Random, puede pensar que el álbum está más cerca del caos que de sus grandes trabajos. Pero apenas comienza a escuchar Random, el oyente se lleva la sorpresa  de que la música está lejos de la “confusión” que uno imaginaba, y se encuentra frente a un álbum mayormente tranquilo que se basa en sonido limpio, y siente que el álbum se puede escuchar de forma aleatoria y creativa, como sugiere el título.

Leer la nota completa en nuestro Nº25

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