¿Qué está pasando en Europa? ¿Es que acaso olvidamos que no hace tanto precisamente Europa fue protagonista de 2 guerras mundiales, varias guerras civiles y fue escenario de auténticas escenas de terror? Millones de muertes, desplazados, bombas, violaciones, holocausto, dictadores, privación de derechos y libertades, hambre, escasez, destrucción e innumerables testimonios del horror. Muchos morían en esas guerras; otros tuvieron que exiliarse y emigrar a América; muchos otros nunca aparecieron y posiblemente sigan en fosas perdidas; otros quedaron traumatizados para siempre, millones de familias quedaron rotas, lo perdieron todo y tuvieron que empezar de cero.

¿Qué diferencia a todos esos europeos del siglo pasado de los inmigrantes o refugiados que hoy en día intentan llegar a esta Europa en busca de una oportunidad? ¿No es acaso el instinto de supervivencia común antes y ahora? Ante esto merece la pena recordar una frase que dice: “aquel que olvida su historia está condenado a repetirla”.

Nadie quiere vivir en guerra ni abandonar su hogar. Pero ante peligro de muerte el instinto de supervivencia aflora. Qué difícil debe ser verse en la situación de dejarlo todo para intentar salvar la vida, incluso si ese mismo intento de huida supone arriesgar tu vida y la de los tuyos.

Es desgarrador ver a diario noticias de nuevos naufragios de gente que intenta cruzar el Mediterráneo en precarias pateras y tan sólo con lo puesto. Es inhumano que existan mafias que comercian con esta gente. Es horrible que tengan que dejar sus hogares, su familia, sus orígenes y su vida porque su país está en guerra o porque grupos terroristas violan y matan a su gente. Estas son algunas de las principales causas que fuerzan a los inmigrantes a arriesgar su vida en busca de una oportunidad, porque desplazarse es la única opción de supervivencia. Por todo eso, es vergonzoso que Europa mire a otro lado ante tal drama y no se actúe con soluciones eficaces para todos estos refugiados forzosos.

Estas personas buscan en Europa un refugio que se les niega pese a estar vulnerando el artículo 14 de la Declaración Universal de Derechos Humanos que establece que “en caso de persecución toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en cualquier país”. Todo ello pese a ser uno de los tratados a los que están adscritos los países de la UE.

Casi 6 años de guerra en Siria

En 2011 la llamada “primavera árabe” siria comenzó con revueltas que se extendieron por varias ciudades del país. Sin embargo, el Gobierno aplicó toda su fuerza para frenar ese levantamiento lo que derivó en una guerra con brutales bombardeos de artillería y aviación. Como consecuencia, y tras más de cinco años en guerra, las cifras sitúan en torno a 470.000 los muertos, unos 5 millones de refugiados en países vecinos y más de 6,6 millones de personas desplazadas internamente en Siria (de los cuales 500.000 están atrapados en zonas asediadas).

De hecho, según datos de Naciones Unidas, Siria ha desplazado ya a Colombia como el país con más desplazados internos del mundo, por delante de otros países en conflicto como Irak, Sudán, Yemen y Nigeria.

Europa

Durante  2015 unas 850.000 personas llegaron a Grecia para continuar rumbo a Alemania, Suecia o Dinamarca por ‘la ruta de los Balcanes’. Sin embargo, en septiembre de 2015 el Gobierno húngaro cerró su frontera con Serbia mediante una valla de alambre de cuchillas y otros países empezaron a aplicar restricciones hasta que en marzo de 2016, Macedonia bloqueó definitivamente el paso a los refugiados frenando definitivamente la ruta. Días después, Europa firmó con Turquía el llamado “pacto de la vergüenza”, por el que Turquía se comprometió a aceptar la devolución de los migrantes y refugiados que lleguen a Grecia desde su costa.

Además, tras los atentados de Francia y Bélgica a manos de terroristas del ISIS Europa ha sido atacada directamente y como consecuencia ha aumentado el miedo y la desconfianza hacia la población musulmana.

Contexto actual

El 24 de junio de 2016 el Brexit ganó el referéndum celebrado en el Reino Unido para salir de la Unión Europea. Sus partidarios alegan, entre otras razones, que la UE sólo ha beneficiado a algunos sectores y culpan a los extranjeros de hacer peligrar su sistema de bienestar. Además, podría no ser algo aislado puesto que en los últimos tiempos se está produciendo un auge del nacionalismo en algunos lugares de Europa. La ultraderecha comienza a sonar con más fuerza en países como Austria, Francia, Bélgica y Holanda con “miedo a lo que venga de fuera” en especial a los musulmanes como consecuencia de los últimos ataques terroristas.

Por otro lado, justo el 9 de noviembre de 2016 y precisamente coincidiendo con el aniversario de la caída del Muro de Berlín en 1989, al otro lado del mundo ganaba las elecciones de EE.UU. Donald Trump, partidario de construir un muro entre su país y México. Qué ironía o caprichos de la casualidad, ese mismo día hace exactamente 27 años se celebraba la caída de muros y hoy los quieren levantar de nuevo.

¿Qué está pasando?

Existe una crisis económica que afecta en mayor o menor medida a todo el mundo y como tal, Europa también está sufriendo sus efectos. Mientras tanto los refugiados siguen huyendo de la guerra y viendo vulnerado su derecho al asilo, la respuesta europea está siendo vergonzosa.

Ha habido pactos para frenar el avance de los refugiados hacia la UE. Sin embargo, aparentemente no se hace nada para solucionar lo que provocan esas migraciones. Sólo unos pocos refugiados han obtenido el asilo de los 160.000 que la Comisión Europea autorizó. Al parecer sólo algunos Estados están haciendo “ese esfuerzo”.

¿No sería más adecuado que desde la UE se buscaran las causas que hacen huir a toda esta gente para intentar solucionar el problema en su origen? ¿No se debería evitar que estos refugiados tengan que huir de sus hogares? ¿No se debería dar una solución ante tal catástrofe humanitaria?

Hay quien justifica el miedo de Europa ante la llegada de estos inmigrantes porque entre ellos podrían camuflarse terroristas. Pero la solución no puede pasar por ignorar el problema y cerrar fronteras. La solución debería estar en atajar las causas que obligan a esta población a huir y vivir como desplazados forzosos en otros países.

Mientras tanto, países fronterizos con Siria acogen a gran parte de los refugiados. Hay alrededor de 640.000 refugiados sirios en tierras jordanas, en el Líbano viven más de 1 millón de refugiados (un 24% de la población del país) y Turquía es el mayor receptor de refugiados sirios con unos 2.700.000.

Parece una película de terror, pero lo cierto es que la realidad supera a la ficción. ¿Qué está pasando en Europa? ¿Ha olvidado su propia historia?

Isabel García Modrego

Isabel García Modrego

Periodista por vocación. Le encanta leer, escribir y reconoce que está empezando a coquetear con la fotografía. Viajar es una de sus grandes pasiones y en su maleta nunca falta la cámara de fotos, papel y boli. Colaboradora, España
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