Un día de junio de 2013, de manera fragmentada y tendenciosa, los ajenos a la interna sindical se enteraban que en la relación docentes-gobierno el PIT-CNT ya no era un mediador válido. Aquel día miles de maestros se desviaron de una manifestación organizada por la central sindical y fueron a leer su proclama en la puerta del edificio presidencial. El hecho tomó por sorpresa al gobierno que calificó a esos manifestantes como grupos radicales organizados. En aquella ocasión eran unos miles, acompañados por unos cuantos taxistas sindicalizados. Desde ese desacato a la autoridad sindical hasta el decreto de esencialidad en la educación, pasó mucha agua debajo del puente.
El Frente Amplio fue reelecto en el gobierno y ya en campaña el actual presidente, Tabaré Vázquez, había coqueteado con la idea de decretar esencialidad. Los paros se fueron sucediendo y los sindicatos docentes acumulaban fuerzas mientras el gobierno continuaba con su amenaza de esencialidad. Bastaba una chispa para que la medida de paro quedara chica. El gobierno no se acercó a las mesas de diálogo entorno al presupuesto y la huelga comenzó. Al séptimo día Tabaré dejó de amagar y decretó la esencialidad de los servicios de la educación.
La fecha del 24 de agosto previo a un feriado nacional, parecía un buen momento para hacer tamaño anuncio, pero los argumentos más tecnócratas no supieron leer el momento por el que atravesaba el conflicto. El gobierno decreta la esencialidad en la semana donde el movimiento social a favor del 6% para la educación caminaba a una lucha común. La huelga docente en liceos y UTU, los cuatro días de paro de los maestros y las ocupaciones que se sucedían de a decenas por día, marcaban el ritmo de una semana que como corolario tendría una manifestación de gremios y sindicatos de la educación el jueves 27. No parecía ser un buen momento para aplicar el decreto.
Como era previsible los gremios desacataron la esencialidad y el gobierno no supo que hacer, al parecer no había plan B. El primer día post decreto Tabaré Vázquez ensayó una ruptura de protocolo intentando hablar con los manifestantes y recibió como respuesta uno de las frases de la semana. Una señora apretando el puño le gritó “Nos cagaste Tabaré. Te votamos y nos cagaste. ¡Nos cagaste!”. El presidente se fue declarando para las cámaras que había intentado hablar y era imposible.
Al día siguiente el gobierno volvió a repetir la receta, esta vez quien se exponía a la horda de manifestantes era el vicepresidente. La respuesta fue la misma que recibió Vázquez, gritos, abucheos y el desordenado reclamo de los manifestantes. El gobierno mostraba una demagogia evidente y hasta absurda, mientras daba pasos en falso y veía impotente cómo se desacataba el decreto.
No había clases, las ocupaciones seguían y el PIT-CNT se sumó con un paro general parcial. Ocho cuadras de manifestantes partieron de mañana desde el Palacio Legislativo y más de 50 mil personas coparon 10 cuadras de 18 de Julio a la tarde. Todo en un mismo día. Estábamos ante uno de los momentos de mayor movilización social de los últimos 10 años. El gobierno aparentaba sentir el impacto y postergaba el inicio de vigencia del decreto de esencialidad para el lunes 31.
Tabaré había tocado un nervio sensible. Decretar la esencialidad de la educación parecía un grave error. Además de ser una agresión simbólica al movimiento sindical, no tenía ninguna posibilidad de cumplir con sus objetivos y arriesgaba a producir lo que en definitiva sucedió, una exacerbación de los ánimos y el agravamiento o la propagación del conflicto.
Una vez más y desde los confines del tiempo aparecía aquella máxima de la izquierda de antaño, con los maestros no te metas. En Uruguay los maestros no son cualquier sector de la sociedad. Son la línea de fuego del Estado. En las vastas soledades de la República, la escuela pública y los maestros son el Estado. Tienen la estatura de la certeza. Si te metés con ellos, te metés con el corazón de la sociedad.
Llegó el viernes, las portadas de todos los diarios hablaban de la multitudinaria marcha y en las paredes del centro se había multiplicado los grafitis en contra de la esencialidad, pero ella seguía firme. El gobierno no pretendía aflojar y ahora además comenzaba a mentir descaradamente en los números de aumento de salario y demás cifras que se divulgaban por la prensa. Los maestros concentraron en frente a la Dirección de Hacienda para reclamar en contra de las mentiras sobre las cifras del salario docente actual.
Se avizoraba un fin de semana de muchas asambleas y reuniones pero con poca movilización. Aunque se mantenían las ocupaciones y las actividades que en cada uno de los centros ocupados desarrollaban los gremios. Con el fin de semana llegó el calor y como sucede a menudo nos encontramos el domingo a la tardecita diciendo “pucha ya se nos paso el fin de semana che”. Acto seguido pensamos, “¿qué tenemos que hacer el lunes?”. El gobierno tenía dos tareas programadas, levantar la esencialidad y entregar la Ley de Presupuesto al Parlamento. Lo primero lo hizo el mismo domingo de noche, tras una reunión con los sindicatos de la enseñanza.

Foto: Jessica Conde

La segunda tarea es aún más compleja y a varios les debe dar un escalofrío tan solo pensar en la posibilidad de que el decreto de esencialidad fuera una jugada maestra del presidente. Lo cierto es que la medida logró desviar la atención de todos los demás ítems del presupuesto, incluso hasta del presupuesto de la enseñanza. Se impuso una medida de esencialidad que nunca se llevó a la práctica pero que volcó la gente a las calles reclamando por las libertades sindicales.
Sería impensado creer que Vázquez es un tonto que da puntada sin hilo y que improvisadamente fuerza y tensa la situación con tan anti-democrático decreto para luego quedar atrapado en la paradoja de no tener un plan B y ver impotentemente como los sindicatos de la educación pisotean su medida más autoritaria.
De antemano se sabía que el reclamo de la educación por el 6% opacaría a todos los otros reclamos para los que el dinero no da por la coyuntura actual.
Entonces se coloca por encima el único reclamo que es impostergable. La fuerza de sus sindicatos no dejará que se postergue. No es ninguna novedad que los sindicatos de la educación son los más enfrentados al gobierno y que su causa tiene como ninguna otra un gran arraigo en la juventud. Más temprano que tarde el gobierno torcerá y retorcerá los números y el 6% del PBI para la educación será una realidad. Luciendo ese logro el Frente Amplio se fortalecerá y ganará legitimidad ante la sensibilidad demostrada cambiando de posición y obedeciendo al pedido de las masas.
El gobierno ha entendido el juego mediático actual y a filtrado de una justa y amplia lucha educativa el eslogan de que con el 6% se terminan de forma mágica todos los problemas en la educación. Nos olvidamos que hace falta una verdadera reforma de la educación. La última fue la reforma “Rama” que se dio hace ya mucho tiempo atrás en una administración Colorada.
Pero el conflicto sigue y los reclamos seguirán llegando filtrados a la gran masa. Lejos de discutir los contenidos seguirán los unos pidiendo el 6%, justo y necesario y los otros reclamando que simplemente vayan a trabajar, que acepten a sus hijos en las escuelas y que dejen de trastocar la planificación familiar, total lo importante es que estudien. En el tintero quedará la calidad de la educación, su contenido, sus formas y las condiciones edilicias de los salones. Como tantos otros puntos que se desprenden de la letra chica del presupuesto general de la nación que se reparte por estas horas en los despachos de los legisladores. Aún quedan 90 días para su aprobación final así que sería atinado terminan esta crónica con el odiado to be continued.

Foto: Jessica Conde

Diego Obispo

Diego Obispo

Fotógrafo e historiador en desarrollo, es de los que creen que en la madrugada aparecen las mejores ideas. Fanático de las preguntas y habitué de la ironía, opina que la quinoa es de los grandes descubrimientos que ha hecho en los últimos años. Periodista. Uruguay
Diego Obispo
Recent Posts

Dejar un comentario

catorce + siete =

¡Contactanos!

En este momento estamos trabajando en nuestro próximo número pero escribinos y te respondemos a la brevedad. ¡Gracias!

Not readable? Change text. captcha txt

Start typing and press Enter to search

Foto: Jessica Conde
Ir a la barra de herramientas