Una a una van llegando: sonrientes y alegres. Sensación que se interrumpe por ver a un extraño con una cámara. Su reserva se entiende. Viven todos los días en una sociedad llena de contradicciones que no acepta quiénes son. Una ciudad que las llama Pedro o Julián, cuando ya han decidido ser Ángela o María. Sus cuerpos transformados son solo el reflejo de su verdadero ser: mujeres trans.

Publicado originalmente en Hecho en Cali

Llegan a una reunión en la sede de Santamaría Fundación, una ONG que desde hace nueve años lucha por la reivindicación de los Derechos Humanos de la Mujeres Trans en Cali. “Es necesario que las mujeres trans tengan la oportunidad de informarse sobre los Derechos Humanos y por eso las convocamos para hablar sobre la transfobia porque muchas de nosotras la sufrimos, pero no la conceptualizamos y por ello, la naturalizamos” dice Pedro Julio Pardo, director de procesos interinstitucionales de Santamaría Fundación y a quien las asistentes a la reunión llaman ´madre´ pues es quien las guía y ayuda en su proceso de construcción como mujeres trans.

El ambiente se va relajando mientras Pedro explica la dinámica de la actividad: usar muñecas para evidenciar las distintas violencias que han sufrido a lo largo de sus vidas. Se dividen en mesas y empiezan a trabajar. Poco a poco en los cuerpos de las muñecas, van apareciendo los relatos de las violaciones a los Derechos Humanos que han vivido por decirle al mundo que no son hombres, que son mujeres trans: golpes, heridas, insultos son representados en las muñecas, pero que son el reflejo de experiencias vividas por cada una de ellas. Mientras la actividad avanza, todas se relajan y ya no le prestan atención a la cámara. Se preocupan más por expresar lo que les ha pasado y dejar evidencia de que pese a eso, seguirán luchando por hacer que la sociedad las acepte como son. Pedro habla de la transfobia: el acto de discriminar a las mujeres trans. Discriminación que ha venido desde todos los sectores de la sociedad. Hay transfobia sexual, académica, verbal, sicológica, institucional, esta última expresada en muchos aspectos pero en detalles tan pequeños como sus cédulas pues por un lado dicen Angely o Karolina y por el otro Sexo Masculino. Eso es, dicen ellas, la evidencia de la no aceptación por parte del Estado de su decisión de vivir lo femenino.

Las distintas violencias que viven las mujeres trans son recogidas en el informe Marineras Fucsia, en búsqueda de Tierra Firme elaborado por Santamaría Fundación. En dicho documento se habla de las diferentes formas en las que la sociedad las ha estigmatizado y cómo enfrentan las barreras de acceso a la justicia, a los servicios de educación o salud.

El acceso a la salud es clave en su construcción de identidad pues asumen riesgos físicos y sicológicos que de no ser atendidos adecuadamente, pueden traer graves consecuencias. Hay varias sentencias de la Corte Constitucional como la T-918-2012, que se refieren a la necesidad de que las entidades de salud no discrimen a las mujeres trans y las atiendan como a cualquier otra persona. La reunión en Santamaría Fundación termina. Una a una va saliendo otra vez al mundo, tal vez, con más herramientas para enfrentar el rechazo y seguir con la lucha para lograr que la sociedad entienda que más allá del vestido o el maquillaje, existe un ser humano como cualquiera.

 

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